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Bríndale a tus sofás el mantenimiento adecuado con esta guía sencilla

Por un momento, imagina un espacio completamente vacío que, paulatinamente, deberás llenar de elementos que afiancen ese ambiente armónico y personal al que llamarás hogar. Aunque no sea tu primera opción, el sofá está en esa escala de piezas imprescindibles que te acompañarán durante décadas.

 

Sin embargo, pensándolo detenidamente, la mayoría de nosotros hemos atravesado por el amargo momento en el que nuestra bebida se derrama, gotea o se vacía abruptamente sobre el sofá. En cualquiera de los casos, este elemento se verá irrefutablemente expuesto al desgaste producido por nuestro descuido o a la participación silenciosa del polvo acumulado en sus juntas. Por lo que, recopilamos una serie de recomendaciones que te servirán para darles un adecuado mantenimiento y resguardar su valor estético a toda costa.

Conoce sus orígenes y protégelos debidamente.

 

Si algo nos ha demostrado la historia del hombre y su experiencia en el campo de batalla, es que el primer paso para desarrollar una estrategia eficaz que rebase a nuestros adversarios radica en la acción de conocerlos a fondo; indagando en sus intenciones, objetivos y sobre todo debilidades.

 

En ese sentido, el mantenimiento de nuestros sofás no se aleja o distorsiona de esa realidad; por el contrario, es casi el ejemplo perfecto para la metáfora, ya que esta extenuante tarea se enfoca en la erradicación de un enemigo que se prolifera constantemente: la suciedad.

 

Asimismo, el mercado resguarda una extensa lista de modelos que no solo ofrecen una multitud de formas y tamaños, sino que, además son fabricados a partir de la alianza entre materialidades; aprovechando sus cualidades de resistencia, durabilidad y ergonomía.

Sofá Miss Match – Baleri Italia                                        Sofá Air – Lago Design                                Sofá Kubí – Novamobili

Considerando lo planteado, desglosamos los componentes comúnmente adquiridos; especificando su propicio cuidado y resaltando de qué manera evitar su acelerado desgaste:

 

  • La infalible manifestación de la tela:

Podríamos indicar que la tela es una de las materias prima más empleada en cuanto a la materialización de un sofá se refiere; y, aunque es de los textiles más populares entre diseñadores y decoradores, también es uno de los más complejos de mantener.

 

Al igual que las alfombras o las cortinas, la naturaleza de estas fibras tienden a ser sumamente sensibles a la luz y el calor; por lo que es importante evitar en la medida de lo posible la exposición directa de los rayos del sol o entradas de calor provenientes del exterior.

 

Otro factor a tomar en consideración es el roce constante que podamos tener con ellos. Es decir, naturalmente esperaremos poder sentarnos y disfrutar libremente de nuestro sofá, pero la recomendación radica en el encuentro brusco y tosco que le proporcionemos; desluciendo su color y desmejorando su aspecto estético.

Adentrándonos más en la limpieza, el polvo tiende a deteriorar las hebras de la tela, haciéndolos cada vez menos resistentes. Además, los afamados accidentes cotidianos tienden a filtrar dentro del elemento todo líquido derramado; condenándonos a prescindir del sofá en cualquier segundo. Responde con alguno de estos métodos:

 

    • Método 1: Si derramaste algún líquido sobre el sofá, efectúa pequeños toques sobre la mancha con una esponja que contenga 5% jabón neutro y agua fría; espera un tiempo prudencial donde se pueda secar y culmina aspirando uniformemente.
    • Método 2: Mezcla 1/3 de agua 1/3 de vinagre blanco y 1/3 de alcohol de 90º en una esponja de la misma forma que el método anterior; con la única diferencia es que al final deberás aplicar jabón neutro. 
    • Método 3: Prepara un compuesto de amoníaco y agua al 30/70, empapa una esponja y aplícalo.
    • Método 4: Humedece un trapo limpio con alcohol o disolvente con cloro, da leves toques sobre la mancha sin frotar; añade jabón neutro y termina la limpieza.

En este punto debes preguntarte a ti mismo la razón de que existan tantos métodos, la respuesta es sencilla: cada uno va dirigido a un tipo de mancha específica que puedes distinguir aquí:

  • Los estilizados modelos en Eco-piel.

Entre la larga lista de materialidades existentes, el cuero sintético es uno de los más resistentes a las abrasiones por calor y afectaciones por humedad gracias al riguroso tratado que se le ha brindado en los talleres del mundo; además de promover una verdadera experiencia sensorial a través del contacto con éste.

 

Desde el ámbito de la higiene, su mantenimiento será mucho más sencillo debido a que su superficie no absorbe inmediatamente líquidos o residuos y el polvo no se adhiere fácilmente a sus fibras.

 

Para rituales de limpieza prácticos y eficaces, puedes pasar sobre él un paño de microfibra seco o un pañuelo húmedo cada semana y así evitar que se acumulen agentes externos. Es vital asegurarse de que el agua no contenga cal o usar productos alcalinos, ceras, aceites para muebles o silicona porque pueden dañar la piel; y mucho menos limpiadores que contengan amoníaco o lejía que puedan rayar la superficie de la piel o causar su decoloración.

En limpiezas profundas, primero se debe aspirar con mucho detenimiento los rincones a los que pueda llegar la aspiradora, siendo necesario sacar los cojines de su lugar y usando un cepillo suave, porque el cuero es fácil de marcar.

 

Como agregado, sugerimos mezclar de dos a tres gotas de desinfectante o jabón líquido preferido en agua destilada debido a sus propiedades carentes de toda cal que actúe negativamente en el mueble. Luego, se toma el pañuelo, se sumerge en el jabón, se escurre y se pasa por una sección del sofá y así sucesivamente hasta haberlo pasado por toda la superficie.

 

Para culminar debes secar la piel con una toalla totalmente seca y con la posibilidad de frotar un trozo de gamuza que destaque su brillo natural. Ten en mente que esta táctica debes emplearla de dos a tres veces por año.

Como acotación final de este material, recuerda:

  • Colocar la pieza a una distancia mínima de 50 cm respecto a cualquier fuente de calor.
  • Evitar la exposición directa del sofá a la luz solar.

  • Quitar el polvo periódicamente con un paño blanco, limpio seco y no abrasivo.
  • La adaptación del tapizado a las propuestas convencionales.

El tapizado surgió como una forma de proteger o recubrir el armazón estructural, dándole personalidad al sofá que elijamos. Sobre sus cuidados y preservaciones, debes recordar que la limpieza dependerá de qué tipo de tapizado que posea.

 

Evalúa si es removible o no y, de ser acertada la primera premisa, puedes retirarlo y lavarlo a mano o en su defecto delegarlo a profesionales. En caso de no serlo, asegúrate de revisar atentamente las indicaciones de fábrica.

 

No apliques agua en cualquiera de las situaciones anteriores, ya que si éste conserva partículas de polvo pueden convertirse en tierra; despidiendo un mal olor o pudriendo la madera de la composición.

La mejor manera de limpiar tu sofá tapizado es, primero, con una aspiradora que extraiga las migas, partículas o residuos atascados en las divisiones del cuerpo y que con un pañuelo no podrás alcanzar. Lo más factible es que inicies por la parte de atrás de la pieza, luego los reposabrazos y los almohadones por ambos lados, con movimientos verticales para una mejor purificación.

 

Humedece un poco el tapizado con el mismo método de los tipos anteriores, con la ligera diferencia de que en estos deberás contar con entradas de aire extras; meditando en el hecho de no usar el sofá entre 3 o 4 horas y no colocando los almohadones en menos de veinticuatro horas.

  • Resoluciones genéricas que no debes olvidar.

  • Los rituales de limpieza se complican drásticamente cuando tenemos en casa la presencia de niños y/o mascotas, ya que será inevitable la aparición de manchas que pongan los pies sobre el sofá o los pelos de nuestro cachorro.

De ser este tu caso, sugerimos ser un poco más meticuloso con los materiales de tus sofás; inclinándote por la innovación del mercado: las propuestas anti-manchas que repelen los líquidos e impiden que penetren en la tela, facilitando así su limpieza.

En síntesis, seleccionar productos resistentes y con calidad garantizada será lo que debas priorizar en tu búsqueda por el sofá ideal. Si te encuentras listo para elegir algún modelo, visita nuestra tienda online de inmediato.

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