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Recomendaciones para garantizar que tu alfombra tenga una larga duración

Las alfombras, son uno de los elementos fundamentales al momento de decorar nuestro hogar. Existen numerosas opciones en el mercado de distintas texturas y tamaños que no solo realzan la belleza del espacio, sino que exhiben la naturaleza inminente del usuario. Sin embargo, al momento de seleccionar una alfombra, nuestra decisión no debe estar condicionada únicamente por el atractivo visual que la misma provoque; ya que el mantenimiento es un factor determinante en la vida estética que presenta esta.

Estudios recientes indican que aproximadamente, los individuos cambian de moquetas por lo menos 3 veces al año debido a su inoperante uso; en conjunto con el rápido desgaste que presentan producto de los escasos rituales de limpieza y atención que le brindan a la pieza a través del tiempo. Para esto, ideamos una serie de sencillas recomendaciones que te ayudarán a proveerle un cuidado más adecuado en tus alfombras que además garantizarán una mayor durabilidad en su vida útil.

¿Qué aspectos debemos tomar en consideración?

Evidentemente, el constante desgaste de los tejidos en estos elementos es una batalla permanente contra el envejecimiento. Por eso, al igual que lo hacemos con la piel de nuestro cuerpo, también estas superficies delicadas requieren de aplicaciones particulares para conservarlas en las mejores condiciones.

Existen ciertas fases que los usuarios deben tomar en cuenta para que la fiabilidad e integridad de sus alfombras se mantenga intacta a lo largo del tiempo:

  • En primer lugar, independientemente de la cantidad de intervenciones periódicas que pautemos para la limpieza de nuestras alfombras, debemos tener presente que nunca deben ser expuestas al maltrato con “las manos desnudas”. Puede parecer increíble pero las fibras que componen su estructura pueden sufrir daños irreparables con esta acción: sin importar el grosor de la pieza, un roce drástico podría acortar notablemente su perennidad.

  • Por otro lado, la creencia de que “golpear” la alfombra contra superficies como la pared o alguna pieza del mobiliario puede ayudar a la extracción del polvo es totalmente errónea. Debemos evitar a toda costa su impacto contra objetos duros y rígidos o, de lo contrario, se acentuarán los tirones; deformando parte del tejido y comprimiendo otras zonas, dando vida a nudos que pueden hacer que a la larga la alfombra reduzca su tamaño o pierda elasticidad.

     

    Consecuentemente, cuando colocamos una alfombra en vertical, aunque no lo sepamos, estamos estirándola con su propio peso. Esto es muy relevante para aquellas de gran tamaño o con un grosor significativo; ya que dicha técnica, podría conllevar a desgarrones visibles a largo plazo.

  • Si bien, estas piezas son creadas para contener la suciedad que entra a nuestros hogares, su principal función es servir como un complemento decorativo; por lo que exponerla a un tráfico creciente comprometería por completo su atractivo visual. Es importante evitar el desplazamiento constante de personas o animales sobre estas superficies de ser posible; a menos de que se trate de una alfombra diseñada para alto tráfico.

  • Aunque estos elementos estén integrados por la unión de fibras o tela, las alfombras a diferencia de la ropa están pensadas para coexistir libremente en el espacio. Por lo que, evitar el plegado o las arrugas en alguna sección dentro de la pieza es crucial, ya que esto podría significar una pérdida en la calidad de sus materiales y, consecuentemente, provocar su inminente descuido.





Denominamos “ordinario” al mantenimiento que puede proveerle el usuario a esta pieza de una forma cómoda sin incurrir en técnicas imperativas o laboriosas. Dentro de esto, consideramos mucho más necesario estipular rituales de limpieza periódicos; ya que un tratamiento constante a nuestras alfombras puede resultar mucho más beneficioso que agendar un aseo profundo anualmente.

Gracias al frecuente contacto con la suciedad exterior traída por los zapatos o la proliferación de insectos dentro del tejido, lo recomendable es emplear la ayuda de una aspiradora capaz de eliminar las partículas depositadas en la superficie.

La mayoría de estas herramientas cuentan con utensilios especiales como cepillos adaptables al grosor de la alfombra. El tipo de aspiradora a utilizar depende del tipo de alfombra: para las de pelo cortado se recomiendan las de pie, con cepillo. El cepillo ayuda a extraer el polvillo que se halla oculto entre las fibras sueltas de la superficie. Para las alfombras bouclé, en cambio, las más adecuadas son las de tubo y cilindro.

Muchas veces, luego de ser aspiradas pierden algo de pelusa; esto es normal y no tiene por qué desmerecer la calidad de la alfombra. El principal motivo del shedding, es que la altura de los pelos se empareja, este proceso funciona de modo similar a las cortadoras de césped: la alfombra simplemente roza un cilindro que gira a gran velocidad y este sujeta los excesos que encuentre a su paso.

Por último, la cantidad de veces que debe aspirarse está determinada por muchos factores; por lo que, en congruencia, lo más sensato es aplicar esta técnica una o dos veces por semana para evitar que el polvo apelmace las fibras.

Mantenimiento Extraordinario

En esta sección, siempre es recomendable leer los instructivos de la alfombra donde indican que actividades pueden ser empleadas en la pieza para optimizar su higiene. Sin embargo, este tipo de mantenimiento se puede realizar principalmente de tres formas:

  1. Limpieza en seco: Como una forma de combatir las manchas, la aplicación de detergentes en polvo diseñados especialmente para alfombras es una de las soluciones más coherentes. A modo de empleo, se extiende un poco de polvo o sobre la zona afectada y se procede al cepillado, para permitir una penetración profunda en el tejido. Una vez desinfectada de esta manera, se debe aspirar la alfombra.
  1. Limpieza con agua: Por lo general, esta operación se realiza con un equipo de «extracción» específico. La limpieza con agua actúa más rápido y en profundidad que la limpieza en seco, pero debe realizarse con detergentes adecuados. Otro factor importante para mantener la alfombra en buen estado está relacionado con su secado, que debe realizarse a la sombra, nunca a pleno sol.
  1. Lavadora: La limpieza a través de la lavadora puede tener lugar solo en tipos específicos de alfombras, tanto en términos de materiales como de dimensiones. En general, nuestro consejo es lavar la alfombra a baja temperatura (30 ° grados), utilizando un detergente no agresivo y luego dejar secar a la sombra con la superficie de la pisada hacia arriba.

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